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martes, 22 de junio de 2010

Tapping de violín


Aunque no es raro que me escriban preguntando dentro de que registro catalogaría yo a tal o cual cantante tomando en cuenta las notas a las que llega, me sigue sorprendiendo la necesidad que algunos tienen de definir, por ejemplo, si Geoff Tate es Tenor o Barítono, o en que nota empieza el registro de Soprano.Por mi cuenta y a fuerza de pura reflexión les digo: olvídense de eso, tales rótulos no se ajustan a nosotros, fueron creados para clasificar a cantantes de siglos pasados, en ese momento a ningún compositor se le hubiese ocurrido que algún día pudieran existir cantantes como Geoff Tate, sino piensen en los Castrati, pibes a los que castraban antes de la pubertad para que su voz no cambie con el desarrollo y puedan cantar en registros como, por ejemplo, el de Andre Matos, es obvio que si hacían eso es por que no podían concebir llegar a cantar de esa forma a través de la técnica, de forma que mucho menos iban a inventar un término para ese tipo de voz. Creo que vale la pena decir que si bien la técnica moderna toma muchos elementos de la Escuela Italiana (especialmente en la terminología) si hoy existen voces como la de Geoff Tate, André Matos, Michael Kiske, etc. es gracias a la Escuela de Opera Alemana. Personalmente creo que catalogar las voces en el registro de Tenor, Contra Tenor, Barítono, Mezzo Soprano, etc. está bien para la Ópera pero no para el Heavy Metal.Por otro lado dudo que Hendrix se haya preguntado como se llamaba en italiano (o en inglés) eso que hacía parecido al Tapping, o como se transcribía… o si se podía hacer con violín. Menos mal, ¿no?.


Gustavo Cipriano

Ampliación del rango natural


Cuando alguien quiere ampliar el rango (comúnmente llamado registro) por lo general lo que busca es cantar agudo, nadie viene y me pregunta: ¿Cómo hago para cantar “The sign of the cross” de Maiden?; ¿Cómo puedo llegar a esas notas tan graves?”. Al menos hasta hoy. Pero eso no importa, porque el rango se estira en ambas direcciones aunque sólo laburemos para hacerlo más agudo, lo fundamental es conseguir soltura en la lengua y la garganta y elasticidad en las cuerdas vocales, eso es lo que nos va a permitir cantar casi en cualquier parte del pentagrama (dentro de lo humanamente posible, claro).


Antes que nada recuerden que es fundamental vocalizar (o cantar) todos los días, si no hay entrenamiento nada es posible, el entrenamiento y la práctica continua, casi podría decir obsesiva, son el único camino. Imagínense si yo tratara de levantar un auto o arrastrar un avión con los dientes, seguro terminaría con una linda hernia, un pinzamiento de columna o directamente sin los dientes. Uno los ve por T.V. y piensa: “mirá este tipo... que al pedo que está, que ganas de perder el tiempo entrenando...”. Y si... hay que tener ganas, pero también es importante entender que no estamos perdiendo el tiempo, al contrario, lo estamos ganando, por que cuanto más le dedicamos al estudio vocal más nos aseguramos mantener la voz sana y en forma a través de los años. Piensen que los cantantes de heavy metal somos el equivalente a los que salen por la tele arrastrando un avión con los dientes, ya que solemos llevar nuestra voz hasta el límite. Somos los dobles de riesgo del canto.
Para llegar a las notas agudas es primordial que no haya tensión en la garganta ni en la lengua, normalmente estos son los factores más comunes que impiden una correcta emisión de las notas agudas.
Para “aflojar” la lengua hay un ejercicio muy efectivo que consiste en hacer los solfeos utilizando la sílaba “DA” (da,da,da,da...), tiene que ser en un tono cómodo, donde la voz suene limpia. La “D” tiene que ser bien definida, con la punta de lengua contra la parte de abajo de los incisivos superiores, al pronunciar la “A” la mandíbula debe caer al igual que la lengua. La lengua tiene que quedar relajada sobre el fondo de la boca, tocando los incisivos inferiores con la punta. Primero debe hacerse lentamente, prestando atención solamente a la relajación de la lengua, no importa el sonido de la voz, después debe realizarse como cualquier solfeo. Siempre en un tono cómodo. Este ejercicio, si está bien hecho, relajará también la garganta. Recién cuando hayamos dominado y comprendido perfectamente el ejercicio podemos hacerlo en tonos agudos, vamos a notar que son más fáciles de alcanzar. A veces cuesta algo de tiempo llevarlo a la práctica cuando cantamos “de verdad”, lo importante es tener en cuenta que la lengua siempre tiene que volver hacia la parte baja de la boca después de articular cada consonante, o sea, en las vocales.
Si esto no los ayuda no se desesperen, hay más ejercicios.
¿Qué hacemos cuando un elástico está apretado?. Lo estiramos para alargarlo. ¿De que manera?. Tensándolo y aflojándolo repetitivamente. Las cuerdas vocales se “elastizan” cuando hacemos lo mismo con ellas. Y es muy fácil. Simplemente hay que solfear sobre los bordes de nuestro rango “cómodo”. Un fraseo agudo... otro grave, y así sucesivamente. Por ejemplo podemos empezar el fraseo grave en Do (5° cuerda - 3° traste) y el agudo en Sol (4° cuerda - traste 5), haciendo frases de 3 o 5 notas. Con el tiempo, bastante tiempo, el registro se amplía invariablemente.
Por supuesto que todos los ejercicios deben ser realizados usando la respiración baja.
También puede ser que algunas voces no lleguen a notas a las que antes llegaban con comodidad, esto puede deberse a una lesión, tranquilos, este tampoco es el fin de todo, las voces se recuperan mediante ejercicios en tono medio con poco volumen y sobre la letra “U”, si les sale en falsete mejor (como el primer falsete grabe que hace Guillan en el tema “Child in Time”) aunque con la voz natural también funciona, lo importante es que sea una voz limpia, a veces parece que la voz está muy reventada, pero siempre hay una parte del rango que está limpia, nada más hay que vocalizar un poco hasta encontrar las notas “sanas”. En este caso conviene descansar un tiempo, no cantar durante un par de semanas, pero si es imprescindible cantar y los temas son exigentes entonces tendrán que adaptarlos un poco, aunque lo recomendable cuando hay algún tipo de lesión es no cantar sino vocalizar limitándote a hacer los ejercicios.
También puede ser una buena excusa para empezar a tomar clases de canto y si el asunto se puso muy complicado no duden en ir a un médico de garganta. Recuerden que un buen encordado de guitarra sale unos cuantos mangos, uno de bajo... ni hablar, un juego de cuerdas vocales es irremplazable.

Gustavo Cipriano